Pero de cómo el Millo llegó a tal desgracia ya se habló demasiado. Ya se buscaron todas las causas habidas y por haber, ya expusieron cientos de explicaciones y soluciones. Por eso el foco de esta nota es otro. Una pregunta, un debate, que también surgió apenas decretado el descenso riverplatense: ¿Será River quien se tenga que amoldar a la categoría o la B tendrá que acostumbrarse al club con más títulos nacionales? A estas alturas, la respuesta ya esta bastante clara.
Analicemos por tópicos. Primero desde el lado de los medios:
En todos los medios River sigue teniendo el mismo nivel de importancia que cuando estaba en Primera, o incluso más. Para que esto sea claro vamos a puntualizar algunos ejemplos que aprueban tal afirmación:
- En el programa Paso a Paso ahora pasan los resúmenes de la B Nacional. Antes del descenso de la Banda no lo hacían.
- En la web del diario Olé, el escudo de River aparece entre los de Primera.
- En varios noticieros de información general, el único encuentro de segunda división del que se habla es del de, sí, el de River.
- Sus partidos son televisados por aire (en la propuesta de "Fútbol para Todos") y en lo posible intenta no coincidir con ninguno de Primera que se esté jugando a la misma hora. Antes la B iba por TyC, ahora por la televisión abierta.
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| Tapa después de la 1ª fecha del Clausura 2012 (Fuente: Olé) |
Y se podría seguir, pero el punto está claro. A los medios les conviene el trato beneficiario para con la institución de Nuñez. Porque por más que haya descendido, River sigue siendo River, y sigue teniendo sus miles de hinchas, que en definitiva son quienes compran el diario si su equipo ganó, quienes lo siguen viendo por tele si no pueden ir a la cancha. Y eso, como muchas cosas que a veces no nos damos cuenta, es dinero.
Pasemos a la parte política, por decirlo de alguna manera. Uno de los hechos que más cambio a la categoría por el descenso de la Banda es, sin dudas, la vuelta del público visitante a los estadios. Desde el 2007 solo en Primera los hinchas podían ir a alentar a su club a una cancha donde no fueran locales. Pero con la presencia de River en segunda, eso cambió.
No hay que pensar mucho para darse cuenta que esta es una decisión meramente económica. Porque no es que ahora los barras son menos violentos o que la seguridad sea mejor. Lo que sucede es que la cantidad de gente que lleva River a cada lugar donde juega, multiplicada por el valor de cada entrada, se transforma en una cifra imposible de obviar.
Otra cosa que no se puede dejar de lado es la insuficiente o injusta sanción aplicada al club luego de los graves incidentes en la vuelta de la Promoción contra Belgrano. Entre los destrozos, no sólo en las tribunas sino también en los alrededores del estadio, y el "apriete" nunca aclarado a Sergio Pezzotta, lo normal para cualquier equipo de segunda línea habría sido una sanción demoledora con quita de puntos incluida. Pero la coronita de River volvió a funcionar y el único castigo fue la suspensión del Monumental por cinco fechas.
Algo más.¿Desde cuando un equipo del Nacional B juega los torneos de verano con los conjuntos de Primera? Y ojo que futbolisticamente no fue menos que nadie en los amistosos eh, incluso cuando jugó contra Boca la diferencia de niveles no se notó a pesar de los resultados negativos. Pero otra vez, se ve como la institución está por arriba de la categoría.
Está claro que en poco más de seis meses, ya es notorio que fue la categoría la que se tuvo que acomodar a la grandeza de River Plate. Un equipo que está llenando las canchas, que es protagonista en los medios, que es el que marca los ritmos de sus rivales, que genera conmoción en cualquier club que le toca recibirlo. Con el descenso, el Millonario demostró que es mucho más importante de lo que varios podían imaginar. En definitiva fue una prueba más de su grandeza, aunque esto suene algo irónico.




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