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miércoles, 11 de julio de 2012

Un mercado que no exporta ni importa ¿puede ser atractivo?

Me sigo emocionando cuando veo este gol
Como pasa en cada mitad de año, los amantes del deporte más popular del planeta se emocionan con una de las cosas más atrapantes del fútbol que no tiene nada que ver con el juego en sí: las tranferencias de jugadores.

Sin embargo, desde el año pasado, con la crisis económica que azota al viejo continente, los clubes europeos se vieron obligados a medir sus gastos y esto a repercutido en el fútbol argentino. Sin ir más lejos, en enero de este año, ningún jugador del medio local pasó a alguna de las ligas importantes de Europa. 

Por eso, en este libro de pases lo más emocionante estará ver los pases entre clubes del medio local, como Román Martínez, que levanta la tapa del inodoro y le sale una oferta. O la novela de Diego Villar que se debate entre ir a la Academia o tirar los estudios al Diablo.

Pero hay un jugador, cuya llegada a un club rosarino parece cada día más cerca. Si Maxi Rodríguez arregla en Newell´s se puede hablar del refuerzo estrella de este invierno y de un conjunto leproso candidatazo a pelear por los primeros puestos.

Como siempre está la esperanza de que de un día a otro aparezca un tapado. Uno de esos nombres que de repente cambian de club y mueven el mercado. Tal vez River se viera obligado a pegar algún batacazo, sobretodo por la ida (triste ida) de Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, dos jugadores que serían titulares en cualquier club de Argentina.



El fútbol argentino y un presente de -10

Si este último Clausura 2012 fue pobre en lo que se refiere al nivel de juego, que quedará para el torneo que comienza en agosto. Decimos esto porque el campeonato argentino a perdido a muchos de los pocos jugadores capaces generar fútbol.

Añadir leyenda (ahí hay una)
El caso más ejemplar es la ida de Juan Román Riquelme. El 10 xeneize, bandera del buen juego y la pelota debajo de la suela, se cansó de luchar contra un técnico que no lo quería y una dirigencia que no lo bancaba. A sus 34 años JR se alejó de Boca, dandole sin querer la razón a Daniel Angelici, quien decía que había que hacerle un contrato por 2 años y no por 4 como pidió Riquelme. 

Pero hay otro jugador que ha dicho adiós, no sólo a su club sino también a la actividad profesional, de esos que derrochan habilidad. Hablamos de Juan Sebastián Verón, quien a sus 37 pirulos y con un tobillo que ya no quería sufrir más, colgó los botines y dejó a Estudiantes sin uno de sus máximos próceres.

Otro 10 que dejó al fútbol argentino huérfano de buen juego es Gio Moreno. El crack colombiano no venía pegando una bien en Racing y después de una amenaza a mano armada por parte de la barra (probablemente enviada por algún sector dirigencial) decidió subirse al primer avión que lo llevara lejos del país. Ese avión tuvo destino a China, donde el fútbol no se destaca ni mucho menos, aunque en su nuevo club, el Shangai Shenhua, comparte la delantera con dos goleadores de categoría como Didier Drogba y Nicolás Anelka.

Y muchos otros clubes parecen decididos a seguir una línea recta con horizonte en un fútbol mediocre, donde nos podemos ir olvidando de ver equipos que busquen jugar la pelota por el piso, que haya goles productos de alguna jugada con más de 5 pases seguidos. Porque si ya los últimos torneos fueron malos, que nos queda ahora que estamos -10

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